sábado, 22 de abril de 2017

Reviviendo la Historia: el General Miaja y la Duquesa de Osuna te esperan en el parque de El Capricho

¡Mis queridos palomiteros!

El próximo domingo, 23 de abril, el hermoso Parque de El Capricho, en Madrid, acogerá -a las 11.00 y a las 11.30- a otros tres personajes de la Historia de España, que servirán para recrear momentos imprescindibles de nuestro pasado reciente, como ya hemos indicado desde este mismo espacio



Dos alabados actores, Marta García-Lomas José Luis Panero serán quienes desarrollen los papeles principales

Marta y José Luis interpretan a Paula y a Dionisio en Tres sombreros de copa

La mismísima Duquesa de Osuna te contará algunos de los secretos del palacio, el General José Miaja en persona te narrará los terribles momentos vividos en la Posición Jaca durante la Guerra Civil Española y por último el coronel Segismundo Casado te explicará la caída de Madrid al finalizar la guerra. No dejes pasar esta oportunidad de vivir en primera persona la Historia de este precioso emplazamiento. 

Marta y José Luis durante una representación de El rey del mundo lirundo 

La actividad se realizará gracias a Rutas con Historia, empresa especializada en estas lides que con tanto acierto se maneja en el desarrollo de las visitas teatralizadas. ¡Seguiremos informando!

José Luis Panero
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martes, 18 de abril de 2017

'Últimos días en la Habana': ¿Será la vida mejor lejos de Cuba?

¡Mis queridos palomiteros!


La distribuidora Wanda Visión lleva a las salas de cine Últimos días en la Habana, filme triste, pero en ningún caso pesimista, del director de cine y escritor cubano de 72 años, Fernando Pérez Valdés, ganador de un Goya a la mejor película Iberoamericana en el año 2000 por su trabajo La vida es silbar.


Este drama se ambienta en el centro de la Habana hoy día. Miguel (45 años) sueña con huir a New York. Mientras espera un visado que nunca llega, trabaja como lavaplatos en un restaurante particular. Diego (45 años) sueña con vivir. Postrado e inmóvil por el SIDA, libera toda su energía desde el estrecho camastro del cuarto más pequeño del solar.


Mientras Miguel le da la comida a Diego, vamos descubriendo que ambos viven juntos como si fueran la noche y el día. Diego es gay, positivo, luminoso; Miguel es asexual, negativo, oscuro. Diego es el héroe, Miguel el antihéroe. Pero entre ambos existe una amistad contradictoria e indestructible, sostenida por un pasado compartido del que sólo ellos conocen sus secretos.


Ganadora del premio al mejor largometraje Iberoamericano en el festival de cine de Málaga, Últimos días en la Habana ha conseguido mostrar, en toda su crudeza, la vida en la zona más pobre de Cuba, por ejemplo, en la ejecución de trabajos duros remunerados con miserias que impiden el desarrollo de una vida digna. 


Y el director de Suite Habana (2003) repasa sin cortapisas todas las variables que dan forma a la multiforme Cuba, pasando a su vez por la caducidad de los ideales de la Revolución o la corrupción, pero sin mostrarse dogmático e incluso alertando -sin que resulte paradójico- de que irse de una Cuba casi inhabitable no es garantía de una vida mejor. También, Últimos días en la Habana es una película sobre la relatividad de la moral en situaciones específicas y los prejuicios que en el orden ético provocan ciertas conductas no muy habituales, que tienen más que ver con la percepción personal que con la vida misma.


Y aún así, bajo el barniz de una vida sin salidas, Últimos días en la Habana no es una película de ajustes de cuentas, al contrario, es un filme realista en lo esencial: la vida pasa rápido, los amigos nos traicionan, se prodigan las decepciones y nada chirría. El conjunto, aunque falla por su ritmo, resulta armonioso, los diálogos son frescos y naturales, la cinta está bien narrada, estructurada, montada y fotografiada

Además, cuenta con unas brillantes interpretaciones donde sus protagonistas funcionan como perfectos antagonistas de una historia que hubieran preferido no protagonizar y que recuerda muchísimo al trabajo de otros dos grandes cubanos, Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío y su Fresa y chocolate (1994).


José Luis Panero

lunes, 17 de abril de 2017

Entrevista al director de cine Julien Rappeneau ('Rosalie Blum'): “Los personajes de mujeres me interesan mucho, me emocionan mucho”

¡Mis queridos palomiteros!

Recientemente ha estado en España el guionista francés Julien Rappeneau (hijo del legendario director francés Jean-Paul Rappeneau) con motivo de la promoción de su galardonada opera prima Rosalie Blum, estrenada la semana pasada. Y como es costumbre, Palomitas de Maíz ha estado con él.


¿Cómo nace el filme?

Me enamoré de la novela gráfica de Camille Jourdy, que es una historia muy original, con un principio de estructura que me gustó mucho, y después y sobre todo los personajes que me tocaron bastante; gentes que son como una pausa en su vida, bloqueados por el miedo, con historias familiares complicadas y que gracias a una aventura sorprendente se ponen en marcha y esperan... Una película que no me parecía haber visto jamás.


El filme es casi una película de mujeres, al estilo del cine de Almodóvar. ¿Quería hacer un homenaje a la mujer?

Bueno, no me lo dije de esta manera, pero es cierto que los personajes de mujeres me interesan mucho, me emocionan mucho. De hecho, tenía muchas ganas de trabajar con actrices. Y después mucha gente me ha dicho que tengo cierta sensibilidad por lo femenino, y es haciendo las cosas cuando uno lo va descubriendo...


¿Qué quería transmitir en su película a través de esa integración familiar-generacional?

La película muestra muy a las claras que a cada uno de nosotros puede llegarnos ese momento en la vida en el que no sabemos muy bien qué hacer para que las cosas vayan mejor y encontrar algo que nos dé esperanza. Y tras haber esperado durante un tiempo, a menudo basta tener un pequeño encuentro para que las cosas empiecen a cambiar, lo cual siempre ocurre a través de los demás. Y no sólo a través del amor.


¿Qué opina de que los treintañeros o cuarentañeros vivan en casa de sus padres?

No sé si es un fenómeno muy corriente en Francia. Tal vez se dé por razones económicas. En las grandes ciudades el alojamiento es tan caro que hay gente, especialmente los jóvenes, que vuelve a casa de sus padres. Diría que en Rosarie Blum, y en concreto en el caso de Vincent, hay una madre que es extraordinariamente posesiva que gestiona su vida y no quiere que su hijo rompa el cordón umbilical. El asunto está en cómo Vincent afronta la independencia para así expresar su modo de ser real, es decir, su personalidad.


La historia está llena de obsesiones: el peluquero siguiendo a la tendera, la madre posesiva, como acaba de comentarme, la búsqueda de la felicidad a cualquier precio. ¿Por qué?

Sí, es cierto, las hay. De hecho, Rosarie Blum está obsesionada con rehacer su vida y tener su jardín secreto. De alguna manera no sabe lo que le va a pasar pero está a punto de cambiar. No obstante, quiero señalar que no hice la película para tratar las obsesiones, a pesar de que se desplieguen varias temáticas de ese cariz.

Deja en el aire el sinsabor de las relaciones padres-hijos sin resolver. ¿Quería avivar conciencias?

Las historias familiares tienen un papel fundamental. La familia es un territorio de pasiones, de conflictos y complejidades. Todo el mundo tiene una relación rica y particular con la familia. Y en el caso de esta película especialmente a través de sus tres personajes principales. ¿Cómo superarla? ¿Cómo llegar a vivir con ello? Es una de las cosas que cuenta la película -y que ya me gustó cuando leí la novela gráfica- era cómo Aude y Rosalie iban a conectar. No se conocen al comenzar la película pero al paso del metraje se van reconociendo. Especialmente me llamó la atención la manera en que ambas tienen para complementarse.

¿Qué puede decirme de las casualidades? ¿Existen? ¿En qué se diferencian de las coincidencias?

Difícil pregunta... ¿Es sólo azar lo que se produce en Rosarie Blum? No estoy seguro. Desde luego sí hacía falta un golpe de timón a los protagonistas para hacerlos cambiar. La cinta irá revelando que las cosas ya estaban escritas... Hay fenómenos inconscientes que son interesantes para constatar en la vida de las personas.


¿Cree que sin memoria no puede construirse la persona en toda su dimensión?

Los recuerdos tienen una influencia importante en nuestra vida de adultos. A veces sin ni siquiera interpretarlos o comprenderlos. Considero que es un enfoque psicoanalítico en el que creo bastante.

¿Ha hecho usted por amor cosas tan excesivas como las de nuestro protagonista?

No, ni mucho menos. Nunca he seguido a nadie en mi vida como Vincent. Y nuestro protagonista no lo hace desde un punto de vista amoroso, sino que quiere saber dónde ha visto a esta mujer antes y de esa manera encuentra una ocupación que lo llevará a emanciparse.

¿Qué opina de los premios a tenor del que ha recibido en el Festival Internacional de Cine de Gijón?

Me causó un gran placer. Es un premio importante. Por si fuera poco, este premio del público significa que es a los espectadores a quienes les ha gustado mi película, que es lo que más deseo con mi trabajo. Y al ser un premio español mucho más, ya que coloca al cine francés en un lugar preferente frente a otras opciones.


¿Por qué tengo que ir a ver su película, qué voy a encontrarme en ella?

A menudo, los espectadores tras las proyecciones del filme venían a verme a decirme que la película les había hecho muy bien, que les había provocado emociones fuertes y positivas. Es un motivo más que suficiente. Además, la cinta está llena de sorpresas, de una música y una cadencia en su contenido que puede hacer más que atractiva la historia al espectador español.

José Luis Panero
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sábado, 8 de abril de 2017

'Fences': Denzel Washington cumple su tercer sueño y Viola Davis se hace con el Oscar

¡Mis queridos palomiteros!


Paramount Pictures Spain distribuyó en febrero en España Fences, en el pórtico de los Premios Oscar a los que optaba en cuatro categorías (Mejor Película, Mejor Actor Principal (Denzel Washington), Mejor Actriz de Reparto (Viola Davis) y Mejor Guión Adaptado). La traemos hoy a las pantallas por su actualidad.



Se trata de la tercera incursión en la dirección de cine del actor Denzel Washington, que ha adaptado con fidelidad la obra de teatro homónima, escrita en 1983 por el desaparecido dramaturgo estadounidense August Wilson, pero que no llegaría a los escenarios de Broadway hasta cuatro años después, con grandes protagonistas, a saber, James Earl Jones y Mary Alice, y ganadora del premio Pulitzer en 1987.



Ambientada en la década de los 50, la película narra la historia de un padre afroamericano, Troy Maxon, basurero que trabaja en Pittsburgh -quien de joven era un prometedor y ambicioso jugador de béisbol que soñaba con vivir del deporte-, que hará frente a los prejuicios raciales para sacar adelante a su familia a pesar de las dificultades económicas por las que atraviesa.

Después de haber ganado ambos premios Tony (los del teatro de Broadway) por el excelente revival de 2010, Denzel Washington y Viola Davis transmiten con fuerza las complejidades y contradicciones de su matrimonio, que ya dura 18 años, y que ha ido creciendo con mimbres no muy sólidos. Por su parte, los protagonistas conocen su papel de cabo a rabo y -junto al elenco de secundarios- resuelven sus complejos roles con algo más que solvencia.



Washington se mantiene apegado al texto teatral sin excepción hasta llegar a las más de dos horas de metraje en una película que va ganando calado emocional por sedimentación. No obstante, la película se sigue con interés por sus actores y porque su libreto se mantiene vigente. De hecho, la miga del drama es el texto de Wilson, es decir, una maravilla -conmovedor y naturalista-, incluso por momentos casi musical gracias a su cadencia.

Es justo recordar que el trabajo de Washington detrás de la cámara no resulta en absoluto desdeñable. Es detallista, elegante, y a veces hasta sutil. Su interpretación tampoco es nada mala. Teniendo en cuenta que su personaje (uno de esos papeles-bombón para cualquier actor) llega a ser extremo en ocasiones, Washington mantiene a raya, dentro de sus posibilidades, su afición por el histrionismo


En este sentido, hay que destacar a Viola Davis, que hace un trabajo colosal como esposa de un personaje deplorable, y a Stephen Henderson, cuyo personaje (un compañero de trabajo del protagonista) es el que mejor cae de toda la película, especialmente porque es el que menos habla.

En todo caso, Washington se enfrenta de este modo al material con una disfrutable ferocidad, como un hombre poseído. Ayuda mucho en esta línea, y después al resultado final, el guión del laureado dramaturgo norteamericano Tony Kushner, si bien se echa en falta que el director le hubiese imprimido algo más de nervio a la puesta en escena. 

José Luis Panero

jueves, 3 de enero de 2013

'Infancia clandestina': Benjamín Ávila promueve un fuerte discurso ideológico en la Argentina de Videla

¡Mis queridos palomiteros!

Recientemente, las salas españolas recibían una película de habla hispana, Infancia clandestina, de cierto tufo derrotista. Veamos las razones.




Sorprendentemente multipremiada, Infancia clandestina despliega una perfecta puesta en escena, cuenta con unos intérpretes de alto nivel, un montaje apasionado y una banda sonora matizada (Pedro Onetto y Marta Roca), pero el cineasta bonaerense de cuarenta años, Benjamín Ávila, resbala al contar su historia personal en la Argentina de Videla, traicionando la objetividad del relato a favor de un discurso ideológico muy asentado.




Infancia clandestina cuenta la historia de Juan, la historia de la herida de un niño de 12 años y su familia. Es una historia de militancias, de clandestinidad y de amores. Donde los deseos se pueden convertir en realidad y también pueden desaparecer. Donde se puede ser feliz y también desdichado. Juan vive enmarcado en el concepto de clandestinidad -forzado por una nueva identidad si se quiere conservar la vida tras años de exilio-, y por eso tiene otro nombre al igual que toda su familia: su mamá Charo, su papá Daniel y su adorado Tío Beto.

Juan se llama Ernesto. En el barrio y en la escuela lo conocen así. Pero en su casa es simplemente Juan. Entre estos dos mundos, Juan y Ernesto, conviven, colisionan y se retroalimentan hasta que nuestro protagonista quiere vivir su vida en libertad -en este caso sólo puede ser en clave de clandestinidad- lo cual pasa por conocer a María, una jovencita de la escuela, que se convertirá en su primer gran amor.




El filme que nos ocupa -candidato al Oscar en la categoría de habla no inglesa y candidato al Goya a la mejor película iberoamericana- irrumpe en la cartelera madrileña -tras haberse exhibido con mucho éxito en Cannes, Toronto, Huelva y San Sebastián- con la sana intención de rememorar un pasado, personal, verídico, pero no veraz, ambientado en la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) en la que muchos niños fueron robados. No en vano, la madre del director es una de las desaparecidas. Por ello, resulta oportuno recordar ahora La historia oficial, película que dirigió el productor Luis Puenzo y que supuso la primera estatuilla para Argentina en 1985.

Entre los aciertos de Ávila en Infancia clandestina ha de contarse con su fresca y meticulosa puesta en escena, que recoge muy bien el aspecto sobrio de un país en horas bajas y, sobre todo, el punto de vista y lo que supone no perderlo en ningún instante, en un marco opresor y desafiante. De esta manera, Juan es capaz de “asimilar” los ataques de la horrorosa guerrilla, en cierto modo, como si se tratara de un juego

En este sentido podemos encontrar suficientes paralelismos con otra gran película sobre el tema, y rodada por otro argentino, Kamchatka (Marcelo Piñeyro, 2002), que la definió como “el lugar donde se está, donde no te puedes escapar”, el alusión directa al juego de mesa sobre estrategias militares, Risk, en el que participan un padre y un hijo. Lo que es innegable es que Infancia clandestina funciona por su habilidad manejando atmósferas y tonos dramáticos si dejamos a un lado el marcado carácter ideológico de la historia.




Pese a que elige llenar las rutinas de sus personajes de momentos de humor, el drama de Ávila acusa problemas de ritmo y de definición narrativos en los que alterna momentos de tensión casi intolerable con otros de gran ternura, a veces demasiado almibarados.




Podemos concluir, pues, que a pesar de que destapa otro capítulo doloroso sobre los nefastos y amargos hechos del conflicto armado en Argentina, Ávila, toma tanta parte en el tema que termina por personalizar demasiado el asunto, por eso el tono de su guión tiende a juzgar la historia desde una óptica deformada y sus emociones no consiguen revelar con hondura crítica los sucesos exactos que se inserta su Infancia clandestina.

miércoles, 2 de enero de 2013

'Los divinos': divertidísima recreación musical pone en pie al Español

¡Mis queridos palomiteros!

Por alternativas que no sea. Como sabéis, en estos días en que todos andamos más relajados, tenemos la oportunidad de regalarnos un descanso... que podemos tomarlo en categoría de ocio. ¡Y si con el ocio te ríes, muchísimo mejor! 




Por todo ello, palomitero, te recomiendo que acudas al teatro Español de Madrid y que disfrutes allí con 'Los Divinos', que, en esencia, es la historia de cinco músicos, convertidos en actores por vocación -Ara Malikian (violín, autor de la banda sonora de la oscarizada Hable con ella, filme de Pedro Almodóvar), José Manuel Zapata, tenor; Juan Francisco Padilla, guitarra; Inma Almendros, violín y Jorge Fournadjiev, violoncelo, dirigidos por la literata, intérprete, bailarina, dramaturga y directora de escena Marisol Rozo- que logran un espectáculo único al sumar, a partir de dos violines, una guitarra española y un violoncelo, un amor por la música más allá del clasicismo natural que podría desprenderse de esta combinación tan polifórmica, y a su vez armónica, como risible desde su arranque.






El texto de la crítica lo firmé en la web teatral hoyenlacity.com. ¡Os lo vais a pasar en grande!

¡Felices fiestas!

'Navidades en el Price': reinvención acrobática sin referencias a la Navidad

¡Mis queridos palomiteros!

¡Feliz Año Nuevo 2013!





Hoy quería recomendaros un espectáculo que cierra sus puertas el día de Reyes, el 6 de enero, y con el que disfrutaréis un montón si os gusta el circo. Espectáculo para niños y mayores, cuya crítica teatral firmé en la mejor página web (hoyenlacity.com) sobre el asunto hasta el momento. Animaos a ver 'Navidades en el Price'. ¡Ya me diréis si os deja satisfechos!





¡Hasta pronto, palomiteros!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

José Luis Panero (‘Honda Teatro’) conquista el premio a la Mejor Escenografía (‘Tres sombreros de copa’)

¡Mis queridos palomiteros!




Vaya por delante que no os quiero entretener mucho hablando de mí mismo unas líneas… Pero la razón vale la pena.

Nada hay tan sabroso ni que motive tanto como que a uno le premien por algo fascinante. El cine, como el teatro, además de otras inquietudes artísticas en las que ando enredado, me ha dado muchas alegrías, pero ninguna tan gratificante como la última (no es que los demás galardones no lo hayan sido), precisamente porque seguramente va a haber muchas más. 



El grupo majariego ‘Honda Teatro’ que dirige Concha Calderón, al que pertenezco desde hace 4 años, me ha dado muchas satisfacciones, entre ellas, la de este 2012 en el que he podido revivir a Miguel Mihura hasta el fondo a través de su obra más emblemática, enmarcada en el denominado teatro del absurdo español: Tres sombreros de copa, que además he tenido el placer de protagonizar. Pues bien, el Ayuntamiento de El Álamo, en su última edición del Certamen, de carácter nacional, ha tenido a bien concederme el premio a la Mejor Escenografía por su perfecta ambientación, aunque, naturalmente, este premio es para todo el Grupo. Sin el conjunto, este galardón sería una quimera.




Eso sí, quien se ha hecho eco de todos los detalles sobre el evento es el periodista Javier García, quien ha publicado en su revista Las Estrellas, mis amigos, las características de la noticia. ¡No se la pierdan y pinchen en el enlace!

martes, 18 de diciembre de 2012

‘Los inadaptados de Tim Burton’: Javier Figuero retrata genialmente al ‘outsider’

¡Mis queridos palomiteros!




Con la llegada inminente de las fiestas navideñas, llegan también las recomendaciones de servidor en materia de cine. Por el momento, animo, vivamente, la lectura de este volumen que les alegrará el espíritu.

Javier Figuero, guionista, cortometrajista y doctor en Comunicación Audiovisual, acaba de publicar una obra vibrante sobre el cine de Tim Burton, uno de los cineastas más insólitos del panorama actual, al que el autor ha hundido el bisturí hasta el fondo para descubrirnos las claves de su cine y de los protagonistas de sus historias, esos seres desarraigados, introvertidos, melancólicos, outsiders, que viven una dualidad existencial entre su mundo interior y la realidad exterior, y donde Figuero pone el acento hasta casi elaborar un perfecto diccionario sobre el término.




Sus personajes reflejan las experiencias del director durante su infancia y adolescencia. No en vano, de pequeño, Burton vivió aislado, encerrado en su habitación, donde veía películas de terror y dibujaba seres monstruosos. De mayor siempre se ha considerado un director ajeno a la industria de Hollywood.




Los inadaptados de Tim Burton (Ed. Encuentro) estudia su cine desde la perspectiva del outsider protagonista, atendiendo especialmente a sus películas más emblemáticas y personales –desde Vincent (1982) hasta Frankenweenie (2012)– que Figuero ha desglosado al detalle a través de una redacción formal, de lenguaje límpido y sin tecnicismos, por lo que la lectura de las casi 300 páginas (completísima bibliografía) y la crítica de cine de todas las películas se disfruta mucho.

jueves, 13 de diciembre de 2012

'Astérix y Obélix al servicio de su majestad (3D)': mala, mala, no, lo siguiente

¡Mis queridos palomiteros!

Los protagonistas






¿Qué les ha pasado a los galos más famosos del mundo mundial en su regreso a la cartelera española? 

Un pésimo doblaje al castellano, una carrillada de chistes chuscos y una colección de gags sobados confirman el fracaso del realizador Laurent Tirard en esta lujosa superproducción en 3D de poco fuelle sobre los populares héroes galos. 

Tras el éxito de las películas de acción real, basadas en la idea original del difunto guionista René Goscinny y el dibujante Albert Uderzo, Astérix y Obélix contra el César (Claude Zidi, 1999), Misión Cleopatra (Alain Chabat, 2002) y Astérix en los Juegos Olímpicos (Thomas Langmann y Frédéric Forestier, 2008), llega ahora a las salas españolas la cuarta entrega, Astérix y Obélix al servicio de su majestad, una historia con poca resistencia en el guión cuya novedad más llamativa es su exhibición en 3D. 

Trailer de la historia





La aventura cómica se ambienta 50 años antes de Cristo. César tiene sed de conquistas. Al mando de sus gloriosas legiones, decide invadir esa isla situada al límite del mundo conocido, aquel país misterioso llamado Bretaña.

La victoria es rápida y total. Bueno… casi. Un pequeño poblado bretón resiste, pero sus fuerzas se debilitan. Cordelia, la reina de los bretones, decide enviar a su oficial más leal, Buentórax, en busca de ayuda a la Galia, donde hay otra pequeña aldea, conocida por su obstinada resistencia a los romanos…

En la aldea gala en cuestión, Astérix y Obélix están muy ocupados, ya que su jefe les ha encomendado el cuidado de su sobrino Gudúrix, un joven descocado recién llegado de Lutecia, para que hagan un hombre de él. Y están muy lejos de conseguirlo.

Cuando Buentórax llega en busca de ayuda, deciden confiarle un tonel de poción mágica escoltado por Astérix y Obélix. También les acompañará Gudúrix, ya que este viaje puede ser una oportunidad única para perfeccionar su educación. 

Astérix y Obélix al servicio de su majestad es la suma adaptada de los cómics Astérix en Bretaña -de donde toma la mayor parte de su argumento y sirve de gran hilo conductor-  y de Astérix y los normandos -metido toscamente con calzador- que sólo consigue retorcer los diálogos y estirar su metraje y su presupuesto -60 millones de euros, 20 más que el filme anterior-. 

Sorprende que Tirard, conocedor del mundo Goscinny, no haya sido capaz de elaborar un guión mucho más firme, termine perdiéndose en subtramas insípidas y se vea envuelto al final en una trama farragosa y arrítmica que ha desprovisto de los mejores golpes de humor del cómic. 

De fiesta... o de conquista




En cuanto al apartado actoral, probablemente el mejor actor de la saga para encarnar a Obélix sea Depardieu y su acertada interpretación en todas las películas haya provocado su confirmación definitiva en la franquicia francesa. Sin embargo, lo que los responsables galos de la historia no han terminando de conseguir es un Astérix convincente, tras los papeles asignados a Christian Clavier en las dos primeras entregas -resultaba muy sobreinterpretado-, así como a Clovis Cornillac que resultó tan tibio como olvidable en la tercera historia.

En la versión que nos ocupa, a Edouard Baer le ha faltado hacer creíble un personaje dentro de una aventura y no participar en una aventura en la que él resulta sólo un personaje más. Todo ello quiere decir que estas interpretaciones se han quedado en la medianería como ha ocurrido con el resto del elenco, lo cual acusa una potente ausencia en la dirección de actores y un casting fallido

Queda, pues, una prescindible y previsible secuela más de los intrépidos y queridísimos galos, que pierde totalmente el rumbo al querer extrapolar la sociedad, cultura y lenguaje actual a la época del Gran Imperio Romano. Nada que ver con las numerosas y magníficas versiones animadas sobre las aventuras, mejor trabadas y con más chicha. Y no sólo por el 3D.